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miércoles, 12 de noviembre de 2014

La lectura y las emociones



Quien diría que una actividad diaria  o de frecuencia a voluntad de la persona,   traería inmensos beneficios. Nos referimos  a la competencia lectora y su relación con el desarrollo emocional de las personas.

Michèle Petit , una destacada investigadora de la lectura, nos comenta acerca de la estrecha relación entre la relevancia de la lectura y la inteligencia emocional. La especialista afirma que si la lectura sigue teniendo sentido para numerosos niños y adolescentes que leen con frenesí, de manera episódica, es porque la consideran un medio privilegiado para elaborar su mundo interior y, en consecuencia, de manera indisolublemente ligada, para establecer su relación con el mundo exterior. Además, argumenta que esta actitud es, ante todo, porque ella les permite descubrirse o construirse, darle forma a su experiencia y elaborar sentido.

Pongamos este ejemplo: una persona que ha fracasado en la lectura pone en funcionamiento mecanismos psicológicos de rechazo o evitación ante la lectura porque tiene escasas expectativas de logro. De allí podemos advertir un panorama sombrío en tanto la autoestima, las habilidades sociales y el autoconcepto académico son significativos en el presente y claves en un futuro.

Por la experiencia, se ha comprobado que desarrollar competencias lectoras en los niños es un gran estímulo para su aprendizaje y éxito en su desempeño emocional; dado, que la lectura activa las emociones, desarrolla procesos de empatía y de comprensión de las emociones propias y ajenas.  

¡Promocionemos la lectura!





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